Un fin de semana lleno de aventura

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El Club de montaña burgales C.D.M Torruco y 360 Camp se unen para organizar un fin de semana donde la montaña se convierte en el denominador común

El pasado viernes 7 de octubre comenzó la I Edición de las Convivencias Montañeras organizada por el Club de Montaña Torruco en el Albergue Los Arranes, situado en Villamediana de Lomas. Seis de los participantes aprovecharon el trayecto para realizar un entrenamiento en bicicleta de montaña y llegar a las 20h junto con el resto de los participantes que se desplazaron en coche hasta el albergue.

La junta directiva preparó un recibimiento a los participantes, explicaron cuales eran las actividades que se desarrollarían y el objetivo de estas, además de realizar las presentaciones de cada uno de los integrantes.

Tras la cena, el equipo de 360 Camp preparó unas dinámicas en equipo que finalizaron en risas, complicidad y ya se podía atisbar que el fin de semana prometía.

Tras dormir plácidamente, a las 8:30 nos levantamos con todos los despertadores vibrando y en sonido y los nervios se podían palpar. Todos organizábamos nuestro pequeño kit de espeleología: casco, linterna, buzo, guantes, calcetines gordos… y nos desplazamos hasta Orbaneja del Castillo para adentrarnos en la Cueva de Níspero. Una cueva con más de 3 kilómetros de desarrollo topografiado y que mantiene amplios sectores inundados durante todo el año. Nos encontrábamos casi 40 personas delante de un gran portalón con suelo de arena que dejaba entre ver una pequeña gatera por donde debíamos introducirnos. Durante el recorrido pudimos apreciar galerías, paredes afiladas, arena, barro, estalactitas, una hilera de linternas… pero sin duda nos quedamos con el lago de agua cristalina.

Tras reponer fuerzas, la siguiente parada fue el pueblo de Villaescusa de Ebro. La tarde estuvo protagonizada por una Vía Ferrata catalogada con dificultad K3.

El recorrido está formado por cuatro partes diferenciadas: el acceso al inicio de la vía por un sendero marcado desde el aparcamiento, el ascenso vertical por una pared con orientación  oeste y luego noroeste, equipada con peldaños metálicos para poder progresar de manera cómoda; la progresión horizontal, que busca de manera natural los pasos aéreos que ofrece la roca e incluye, como singularidad, un puente tibetano de 3 cables de 48,5 metros, y, por último, el descenso por una senda que lleva de vuelta al punto de salida.

Parecía que el día no podía dar más de sí, pero siempre quedan fuerzas para una orientación nocturna. División de grupos, frontales encendidos, mapa en mano… y en busca de las 12 balizas escondidas por el circuito natural de 360 Camp.

El domingo, la mañana estuvo marcada por cápsulas formativas de 30 minutos: primeros auxilios en montaña y en el medio acuático, medidas de seguridad y tips en alta montaña, una vida dedicada a correr y la prevención de lesiones en deportes outdoor.

La comida sirvió como coloquio de este gran fin de semana, lleno de aventuras, deportes, experiencias pero sobre todo nuevas amistades… que ya están preparando su siguiente reto en conjunto.

¡Larga vida a las Convivencias Montañeras!

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